Los Reyes Magos de Oriente, han llegado, se han bebido el agua y se han comido las galletas y sin hacer ruido, han dejado un montón de regalos y se han ido.
Mi hijo no entendía porque dejábamos el agua y las galletas cerca de la ventana: "Mama, entrarán por la puerta, no?"
Le dí un besazo mientras me reía y me daba cuenta de cuanto nos gusta complicar las cosas a los mayores.
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